La décima, parte de Cuba

¡Hola! ¿Qué tal están?

En poesía, la décima es una estrofa constituida por 10 versos octosílabos que posee la propiedad de que sólo puede tener pausas luego de los versos pares, en especial después del cuarto. Esta forma de composición se conoce también como espinela, pues Vicente Espinel (1550-1624), un poeta, novelista y vihuelista español de fines del siglo XVI, está considerado su creador y pionero. Pero en realidad la contribución principal de Espinel consistió más bien en fijar la estructura de rimas en abbaaccddc, tal como la sigue teniendo la décima en nuestros días.

En adelante la décima se extendió,  y fue utilizada por poetas de la talla de Félix Lope de Vega (1562-1635), poeta español más conocido por declarar acerca de ella: “Las décimas son buenas para quejas en las obras teatrales”; y por Jorge Guillén Álvarez (1893-1984), así como por Gerardo Diego Cendoya (1896-1987), ambos también de nacionalidad española e integrantes de la Generación del 27.

Por su parte, en nuestro lado del mundo una de las compositoras de décimas más célebres fue Violeta Parra (1917-1967), quien hasta escribió su propia autobiografía usándola, aun cuando no es la única ni mucho menos.

En resumen, la décima es una de las formas estróficas más extendidas en nuestro continente, en particular en el ámbito de la poesía rural, y el campo de Cuba no es la excepción al respecto. En nuestro país la décima se emplea mucho en la música campesina, con la particularidad de que en muchas ocasiones se hace improvisando, sin disponer de un escrito previo, de modo que las ideas expresadas luego se las lleva el viento. Por eso, en esta entrada me propuse incluir una décima dedicada a Cuba de la autoría del poeta cienfueguero Mariano Felipe López Couto; por lo menos esa se podrá conservar por un tiempo, aun cuando es cierto que los amantes de este género de la poesía pueden oír cantar a Mariano López en vivo cuando lo deseen (si viven en Cienfuegos, claro).

Décima Cuba

Cuba de bosques sombríos

que con vuelos que se estiran

a la llanura le tiran

atalayas de judíos.

Tu espalda de lomeríos

casi con el cielo choca

caimán de esmeralda y roca

curtido por el cloruro

que tiene de níquel puro

los colmillos de su boca.

Me gustaría pudieran comentar esta entrada y así compartir con los demás su propia opinión sobre el tema tratado en ella.

¡Hasta pronto!

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