Historia de María

¡Hola! ¿Qué tal están?

En otras entradas de mi blog he incluido textos de otros autores cuando estos me los han enviado, o cuando me he encontrado con alguno que, a mi modo de ver, pueda tener cierto interés para otros o resultar divertidos.

En esta entrada me propongo ofrecerles un texto de estos últimos, no por ser divertido ni mucho menos, sino por parecerme interesante dado las características de su autora y su contenido (por lo común me gustan los libros o relatos de la vida real de la gente).

El relato en cuestión se titula Historia de María, y lo escribió María Pasante (o ese me pareció su nombre) en 2004, para contar a todos cómo le ha ido en la vida y los problemas con los que se ha encontrado como transexual femenina, sin embargo, cada cual podrá leerlo a continuación si le interesa el tema, y así enterarse de cómo fue la vida de una persona con esas características en la sociedad de los EE.UU. de los años noventa.

María Pasante.

Por mi parte, puedo decir que María tuvo una enorme suerte de tener una familia tan comprensiva y cariñosa, una familia que no la rechazó por su “problema”, y también tuvo suerte de vivir en una sociedad más o menos tolerante en ese momento, porque por desgracia las personas con alguna diferencia se suelen ver acosadas, lo cual es causa común de grandes sufrimientos y de suicidios; es conocido el caso de Alan Mathison Turing, persona inteligente, se podría decir brillante, que se suicidó cuando su gobierno lo condenó a la castración con hormonas por su homosexualidad, y ese no es un caso único ni mucho menos, también se han dado otros muchos de asesinatos de adolescentes por su tendencia sexual debido a la intolerancia de la sociedad.

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Me llamo María. Nací en El Paso, Texas. Mi familia se mudó a Chicago cuando yo tenía un año. Nos quedamos en un barrio de Chicago conocido como Pilsen. Hasta el día de hoy mi madre aún vive en la misma casa en que me crié. “Enorgullécete de quien eres. Enorgullécete de tu pasado. Porque esa es tu fuerza.” Esta frase de Vicente Barba sintetiza el espíritu de el Barrio de Pilsen que es un barrio que hasta el día de hoy lucha por representación política, educación, justicia social y derechos de los trabajadores. Pilsen ha dado la bienvenida a numerosos inmigrantes que buscan empezar su nueva vida en América. Hoy por hoy es una de las mayores Comunidades Hispanas en los Estados Unidos según la Sociedad Histórica de Chicago. Además de los maravillosos restaurantes y la cultura, uno de mis lugares favoritos en Pilsen es el Museo de Bellas Artes Mexicano.

Fui educada por la mejor madre del mundo. Ella se llama Josefina de la Rosa y está orgullosa de mí en la actualidad. Mi padre eligió marcharse cuando yo tenía dos años. No diré nada más de él porque encuentro difícil hablar de alguien a quien añoras, pese a no saber si está pensando en ti. Sólo puedo decir que el perdió a una gran familia. Hasta el día de hoy lucho por perdonar a mi padre por irse, especialmente perdonarlo por el daño que le hizo a mi madre. Tengo la firme creencia que tanto el padre como la madre deberían de dar hasta la vida por sus hijos. Con eso me refiero a que deben amar y estar junto a sus hijos. Durante mi adolescencia, estaba resentida con mi madre por no tener un padre, no sé por qué. Haría cualquier cosa por mi madre, y haría cualquier cosa para ayudarla. Lo haré hasta que yo muera.

Soy la más joven de ocho hermanos. Tengo cuatro hermanas hermosas y tres atractivos hermanos. Todos me apoyaron en mi transición. A uno de mis hermanos le costó un tiempo entender mi transición. Siempre estaba intentando hacerme un “hombre”. Hoy me besa en la mejilla cuando me ve. Para él no tengo más que amor y respeto; es un asombroso cabeza de familia y un gran padre para sus cuatro hijos. Siempre estaré orgullosa de mi hermana Yvonne: la manera que se maquillaba y el hecho que siempre tenía un novio. Yo quería ser como ella. Es interesante como nos parecemos hoy por hoy. Siempre fuimos hermanas y ambas lo sabíamos.

Los años más duros para mí fueron irónicamente los mejores para mi hermana. Mis últimos diecialgo y mis primeros veintitantos fueron una época temible y confusa en mi vida. Recuerdo que en la guardería inmediatamente me puse a jugar con ollas, platos, muñecas y a dibujar con hermosos colores. También tuve mi primer flechazo. Ambos estuvimos en la misma clase hasta sexto grado. Yo era una buena estudiante en la primaria hasta la secundaria. No tenía muchos amigos. Era silenciosa e introvertida por miedo a que descubriesen que me gustaban los muchachos. Mis acciones siempre fueron femeninas, aunque no lo sabía o lo negase. Una vez que mi cuñado nos puso una grabación de la familia fue cuando vi lo femenina que hablaba y me movía. Asustada, me quise esconder para siempre en el armario.

En mi último año de secundaria tuve mi primera experiencia sexual con Gabriel, un chico al que conocí en el lago. Gabriel tenía aspecto hetero. Era exactamente aquello que me atraía. Resultó que vivía con su novio y fuimos por caminos distintos. Me gradué de la secundaria y llegué a la Universidad. Frecuentaba bares gay durante mis años universitarios y tenía muchos amigos gay. Tuve unas cuantas parejas después de Gabriel, pero me seguía sintiendo fuera de mi lugar, o mejor dicho, en un cuerpo erróneo. Estaba confundida, ¿era gay o transexual? Mis amigos gais y yo solíamos ir al Normandy, un bar hispano gay, después yo me iba a casa y ellos seguían de marcha. Un sábado decidí ir con ellos al Cheek, a donde iban después del Normando. Ese fue mi primer contacto con transexuales. Finalmente entendí quién yo era. Había averiguado quién era y empezaba a volver a casa. La siguiente semana fui a Fashion Under 10 y compré mi primer vestido liso negro y me lo puse ese fin de semana. ¡GUAU!, me sentía magnifica. Me hice habitual en Cheek y empecé a visitar pubs hetero. Lo que fue algo de un fin de semana, se convertiría en mi vida.

Me gradué en la Universidad DeVry en 1991 con una Licenciatura en Sistemas de Información. Rápidamente encontré trabajo como Analista de Sistemas. Trabajé en ese puesto durante un año. Aún vivía en mi casa de Pilsen cuando “vestirme” se convirtió en algo de todas las noches. Finalmente perdí mi trabajo de Analista de Sistemas porque en lo único en lo que podía pensar era en qué iba a llevar el fin de semana y no me concentraba en el trabajo. Una noche, al salir de casa, mi sobrino Roy me vio como María. Creo que estaba más impresionada que él. Roy ya no está entre nosotros, pero su espíritu vive en mí. Roy no me trataba de ninguna forma especial, y siempre tenía una sonrisa en su cara. Era su forma de decirme que yo estaba bien. Yo creía que nadie sabía que me escabullía vestida por las noches. Hoy, mi madre y mis hermanas me dicen lo contrario. Sabían qué hacía, pero no adónde iba.

En 1993 me fui de casa, con un chico que también estaba en transición, quien ahora es una bella joven. Tenía veintiséis años. Era una gran oportunidad. Ella me enseñó cómo ganarme la vida. Afrontémoslo: la transición es cara. Me anuncié como una transexual pre-operada para hombres que buscasen una chica guapa con un extra abajo. Aún estaba lejos de ser mujer.

Por aquel entonces, me aventuré en el Club China. Un pub que ya no está abierto. Básicamente era un chico con vestidos en esas fechas, pero era una chica en los ojos de la gente del Club China, y me concentraba en que los chicos me viesen así. Una noche estaba hablando a este atractivo individuo cuando hubo este escándalo en la escalera. Fuimos y vimos esta diosa bajando las escaleras. Llevaba un vestido de encaje transparente sin ropa interior. “Es un hombre”, gritaban. Yo vi una vagina tras ese vestido, vi una mujer. La persona a la que se referían era Angie (Anjelica Kieltyka), quien hoy es una de mis mejores amigas y mi “madre”. Se me presentó meses más tarde en Crobar, otro pub de Chicago. A lo largo de los años ella me ha inspirado para ser la mujer que soy hoy. Sigo pidiéndole consejo, en particular en lo que se refiere a los hombres.

Angie me presentó al Dr. Bailey, a quien admiraba. Él era un hombre atractivo, inteligente y educado, y un poco “buscador de transexuales”. Puedo decir eso porque sé algo del Dr. Bailey que poca gente conoce. Inmediatamente me ofreció una carta de recomendación para la CRG (Cirugía de Reconstrucción de Género, SRS). Más tarde escribió cosas de mí en su libro con las que no estoy de acuerdo y de las que me puedo defender en esta biografía. No sólo me traicionó a mí, sino también a todas las transexuales. Lo mejor de esta controversia es que hice fantásticas amistades.

Empecé a ahorrar para futuras operaciones, como implante de pechos, inyecciones de silicona, y la que parecía imposible, reasignación de género. En 1995 me realicé los implantes de pecho. Fue entonces cuando decidí vivir las 24 horas como mujer. Por aquel entonces frecuentaba pubs hetero, conociendo y saliendo con muchachos, recuperando el tiempo perdido antes. Fue una época maravillosa, pero dolorosa. Experimentar el ser tratada como una mujer, ser invitada a cenar, dormir con hombres hetero que admiraban mi belleza, al mismo tiempo que me hacían daño. No podían comprometerse a una relación larga debido a no estar operada. Me gustaba pensar que no estaban listos para una relación seria.

En enero de 1997 volé a Bruselas, Bélgica, para realizar la operación de reasignación de género. Mi hermana Yvonne me prestó el dinero para pagar la operación. Era una mujer nueva a mi llegada a Chicago. Estaba en la cima del mundo, feliz y satisfecha. Estaba completa. En 1998 estaba de vuelta al mundo laboral, legalmente hablando. Mi primer trabajo fue trabajar en unos suburbios para una pequeña consultoría. Exploraba mi nuevo cuerpo con los chicos. Así encontré a Henry, un judío, mi primer novio. Me ayudó a comprar mi primer coche, y estaba allí cuando quería hablar. Creo que fuimos más bien buenos amigos. Al día de hoy mis amistades me dicen que no le debería haber dejado ir. Estaba dispuesta a encontrar al chico de mis sueños.

En los primeros meses del 2000 encontré a Jim, con quien después me casé. Era divorciado, atractivo, exitoso en los negocios, tenía una bonita casa, y la custodia de dos niños. Familia al instante, maternidad, pensé que mi familia estaría orgullosa. Esto es lo que habrían querido que tuviese. Me propuso matrimonio en Italia durante un viaje. Entonces decidí hablarle de mi CRG. Me dijo que me amaba y que seguía queriendo casarse conmigo. Dije que si… estaba excitada. Dejé mi apartamento y mi trabajo en Chicago para vivir con él en el campo. Poco después de casarnos, empecé a echar de menos la ciudad, mis amigos, mi apartamento y mi vida de soltera en la ciudad. Jim y yo empezamos a discutir a diario. Finalmente sugerí el divorcio. No estaba lista para el matrimonio. Tiempo de empezar de nuevo.

Poco después de mi divorcio, fui a vivir con Claire. Un año después ella compró una propiedad en Naperville y yo me mude a una habitación en el mismo complejo de apartamentos. Nos divertíamos viviendo juntas. Estaba conectando con mis amigas de nuevo. Finalmente volví a trabajar para una pequeña compañía en Naperville. Empecé a salir de nuevo, y a finales del verano del 2002 Angie me invitó a “Market Days”, un festival predominantemente gay celebrado al norte de Chicago. Al final de la noche estaba en la intersección de las calles Belmont y Halsted cuando vi a tres chicos, obviamente heteros. Uno en particular tenia este aspecto atlético juvenil, gorra de baseball y todo, me entró por los ojos. Para proteger su identidad me referiré a él como “Erez”. Erez tenía 22 años y yo 35 cuando nos conocimos. Pensé para mí, esto puede ser divertido. Yo iba por sexo claramente. Decidí hablarle de mi pasado y darle mi número de teléfono. Esa misma noche Angie y yo llevamos a Erez y sus amigos a un bar transexual llamado Lola. Para mi sorpresa me llamó unos días después. Seguimos citándonos. Me ha enseñado como puede tratar un hombre a una mujer. Espero que siga siendo una parte de mi vida mucho tiempo.

Ahora vivo en Chicago, Illinois. Actualmente trabajo como asistente de un abogado y estoy tomando clases para conseguir una titulación en leyes. Estoy más cerca de mi madre que nunca. Tengo una casa magnifica, dos bellos gatos y los mejores amigos del mundo. Lo más importante es que tengo a mi familia y ellos me tienen a mí, sin ellos sería una gata perdida en el bosque. Todos tenemos una historia y una vida. Yo la vivo día a día, y agradezco por lo que tengo ahora.

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En resumen, espero esta historia de María y de su lucha por conseguir hacer realidad sus sueños sea inspiradora para otros en su misma situación, y por eso la compartí, porque lo principal debe ser la felicidad de la gente, y para eso es necesario dejar a un lado la intolerancia.

¡Hasta pronto!

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