La gravedad del amor de Viviany Surí Vega

¡Hola! ¿Qué tal están?

La poesía es un género literario dedicado a la manifestación de la belleza y de los sentimientos por medio de la palabra; y no voy a engañar a nadie, a mí personalmente no me gusta mucho, sino que prefiero la prosa.

De lo dicho antes, sin embargo, no debe pensarse que desprecio la poesía, más bien diría todo lo contrario. Mi consideración personal es que el género poético es complicado, y no está al alcance de todos, como lo están otros géneros; según mi modesta opinión, la poesía es capaz de entenderla, de valorarla en su justa medida, y de cultivarla, solamente la gente que ha sido bendecida con una sensibilidad especial, y que es, por lo mismo, propensa a dar importancia a los detalles de la vida diaria que para la mayoría suelen pasar, cuando menos, desapercibidos. Por eso imagino debe ser que a los poetas los han tratado de manera tan diversa a lo largo de toda la historia: unos como a venerados sabios, en los reinos y países de apreciable cultura; otros como a locos y a lunáticos, en zonas del mundo en un estado, digamos, menos propicio; y a otros más como a criminales peligrosos a los cuales se debe de exterminar sin pausa (el poeta soviético Ósip Mandelshtam fue eliminado por Stalin por llamarlo en un epigrama “montañés del Kremlin”, cosa de lo más normal, puesto que Stalin era georgiano y Georgia está en el Cáucaso no en una planicie; y el poeta español Federico García Lorca murió fusilado al comienzo de la Guerra Civil Española). Pero piense lo que piense de la poesía (y de los poetas) deberá coincidir conmigo en que el género es un medio poderoso para dominar a los hombres, y para cambiar su forma de conducirse para bien o para mal, lo que explica bien porqué ciertos dictadores han solido dedicarse a perseguirlos (el caso de Mandelshtan no es único, fueron muchos los poetas a los que se persiguió; y otros como Serguéi Esenin o Vladímir Mayakovski, el poeta de la revolución rusa, terminaron sus días con sus propias manos).

En efecto, la poesía puede llegar a levantar en armas a pueblos enteros, y muestra de ello es la forma cómo el islam pudo extenderse en pocos años en la península arábiga en parte gracias a ella, y luego seguir expandiéndose por el mundo.

En el mundo árabe la poesía siempre había sido valorada, a pesar de lo extraño que resulta si se lo piensa, ¿cómo puede ser posible que unos beduinos que todo el tiempo estaban en peligro de morir de sed pudieran dedicarse a cosas en comparación más bien triviales? El profeta Mahoma, en particular, era un gran amante de ella, y pronto se percató de su influencia y escribió (o dictó, puesto se dice era analfabeto) el Corán a manera de versos. El islam, por tanto, se extendió a lo largo y ancho de toda arabia, y logró así unificar a las variadas tribus guerreras que antes de eso eran hostiles entre sí y se mataban mutuamente, con lo que los árabes pronto se convirtieron en un invasor imparable y extendieron su poder y religión de dios único por el mundo hasta que se encontraron con los francos en Poitiers.

El caso anterior por si sólo nos previene del poder encerrado en las palabras que un poeta hilvana, y tampoco es el único, sin embargo, no importando como o qué se piense de la poesía, todos debemos darle las gracias, puesto que sin ella no habrían canciones.

Es por esto por lo que en esta entrada me propuse presentar a la consideración de los posibles lectores de mi blog una selección de poesías de una conocida mía de nombre Viviany Surí Vega, y es precisamente el título de una de estas poesía de Viviany, lo que sirve de título a la entrada.

La gravedad del amor

Dibujando un enorme ángel

Dios nos mira.

Toca mi cabeza

cenamos el cuerpo que nos trae:

Y la luna es testigo.

Sangre en mi boca bailando en aquel festín

y la mano negra rodeada de humo acosa mi cuello.

Beso el abismo

vestida en llamas.

Tomo Whisky y quemo las almohadas que rozan mis penas,

el cielo clausura sus puertas odiando mi imaginación,

se cierra ya

palacio de culpables,

¿dónde va mi cuerpo desnudo?

 

Destino

No busques afuera la degradación, ni el silencio en el pensamiento común.

Que cuando en los últimos lustros la degradación ponga sus anhelos en el azogue nada te conserve.

¿Y es un gesto el que hace estas ganas que tienes sobre el puente y nunca es víspera?

¿Pertenece la belleza del alcohol a la Oruga de la Oscura Noche?

Divaga como un compás que teme a la belleza, pero es bello.

 

En silencio

Voy mirando las calles de mi mente

sus crepúsculos de fantasmas abrumadores

en busca de la esperanza divina

recibir la gracia del rey nocturno.

Que las estrellas se apaguen

que no me persigan

pasar inadvertida.

Cometa sobrenatural,

por el que podrían alucinar las iglesias sin cruz

almas derrocadas por el dragón

y tener en la mente ventanas ajenas

donde la llama ardía sin esconderse.

Escucha el temor de los enfermos

de los fusilados por el polvo y de los abandonados por el viento

regresando a sus pueblos

con el filo de la bestia más acosadora.

Villano – sucio, es el lamento.

Y Cristo ahí

muriendo de vergüenza.

Esa flor oculta

que es hoy

su sangre

y nuestro abismo.

 

Melancólico cigarro

En el bolsillo tengo un cigarro que me pregunta:

¿Por qué no me enciendes? El fuego

es mi único amigo, el suelo mi muerte.

Y yo le digo: También la mía, ahí vamos todos,

incluso tú que me matas, me fusilas.

Dame otro beso, préndete.

Entonces me dice:

Yo, prenderme yo

que no amo a nadie

y a la vez amo insuficientemente,

yo que me reproduzco

y puedo reencarnar varias veces

y hasta puedo besarte

sin que te des cuenta

para que me brindes la oportunidad

de escuchar poemas.

Ya que a ellos debo mi honor,

mátame ahora, debes hacerlo,

no esperes más y haz que cante la mecha.

No me ahogues en tus lágrimas insulsas,

enfermo de tu cenicero.

Y eso es todo, por ahora me despido deseando que puedan disfrutar de la muestra de poesías que Viviany nos ha ofrecido.

En caso de que alguien más desee publicar en mi blog una obra de su autoría, puede contactarme para hacerlo, y así compartirla con todos nosotros.

¡Hasta pronto!

Esta entrada ha sido publicada en Poesías, Textos y etiquetada como , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.